domingo, 31 de octubre de 2010

SOBRESALIENTE TENTADERO DE “LOS MARAÑONES”

 
***En el Festival Taurino del Mérida Country Club
 
SOBRESALIENTE TENTADERO DE
“LOS MARAÑONES”


 
Oscar Eduardo Fernández Guillén.
Comentarista Taurino.



(Mérida-Venezuela) Durante la tarde del pasado sábado 30 de octubre, la Plaza de Tientas “César Faraco” del Mérida Country Club volvió a servir de escenario, como ya es tradición, para la celebración de un atractivo Festival Taurino con cartel de altura, realizado en el marco de las actividades conmemorativas del aniversario del conocido centro social de la Ciudad de los Caballeros.
 
Bailaoras encargadas del despeje de plaza (Foto: O. Fernández G.)


La belleza de la mujer merideña hecha presente en la figura de la soberana del Mérida Country Club y de María Laura Lacruz Nucete, reina de la Feria del Sol 2010
(Foto: O. Fernández G.)

Los matadores de toros Otto Rodríguez e Iker Cobo Fernández, venezolano y español respectivamente, fueron los profesionales del toreo llamados a integrar el cartel del mencionado festival, alternando además con los aficionados prácticos Augusto Rodríguez Jáuregui, por Venezuela, y Diego Mejía, por Ecuador; junto al becerrista merideño José Antonio Salas “Sopita II”, y con la participación especial de Francisco Paredes, alumno de la Escuela Taurina “Humberto Álvarez” de Mérida.
 
Alternantes del Festival Taurino durante el paseillo (Foto: O. Fernández G.)

La ganadería nacional “Los Marañones”, asentada en la población sureña de Canaguá, Municipio Arzobispo Chacón del Estado Mérida, suministró las cinco vaquillas lidiadas en la plaza que ostenta el nombre de “El Cóndor de los Andes”, las cuales en su conjunto fueron bravas, nobles, potentes, con fijeza y recorrido; permitiendo por sus características y buenas condiciones el lucimiento de los lidiadores congregados en tarde nublada y de clima agradable. El festival originalmente anunciado terminó siendo un bonito tentadero fuera de la dehesa, en donde la vacada propiedad del Dr. Andrés Miguel Velutini pasó la prueba con notas sobresalientes.
 
Andrés Miguel Velutini, ganadero de "Los Marañones", intercambiando opiniones con Otto y Augusto Rodríguez. (Foto: O. Fernández G.)

 
Abrió festejo el diestro nacional Otto Rodríguez, quien inició con pulcros lances de capa, los mejores y más elegantes de la tarde, aprovechando la codicia de la primera de “Los Marañones” a su capote. Con la muleta toreó con gusto por ambos pitones, estando a la altura de las circunstancias, componiendo la figura y manifestando un arte clásico implícito en sus maneras de lidiar. A pesar de haber aprovechado la potencia de la bovina, vale mencionar que ésta embestía en forma incierta, colándosele  en algunas oportunidades.
 
 Natural de Otto Rodríguez (Foto: O. Fernández G.)


 
El matador de toros donostiarra Iker Cobo Fernández pechó con una res de alegre salida y batalladora en el caballo, la cual acudió de frente al peto. Su toreo resultó ser netamente de salón, fino, propinando muletazos con suavidad y mando. La segunda vaquilla dejó ver acometidas más largas que la primera, pero la distracción generada en ella por la algarabía de algunos de los presentes interrumpió en varias oportunidades la ejecución de pases de gran factura.
 
 
Iker Cobo lidiando por el pitón derecho (Foto: O. Fernández G.)

Augusto Rodríguez Jáuregui dio la cara por los aficionados prácticos venezolanos, y brindó su actuación al ganadero Andrés Miguel Velutini “por el apoyo dado a la fiesta”. Una vez en el centro del ruedo derrochó mucha afición, toreando reposadamente, con conocimiento, inteligencia y clase. Al igual que los demás, también contó con la ayuda de la vaquilla y con el favor del público asistente.
 
Augusto Rodríguez (Foto: O. Fernández G.)

El ecuatoriano Diego Mejía se estrenó en la plaza de tientas del Mérida Country Club con una res que al principio resultó ser apagada. Sin embargo, echó mano de su sapiencia y tras encelarla paulatinamente en la tela logró llevarla de menos a más. Una vez allí pudo lucirse por naturales, con pases suaves dadas las blandas acometidas de la cuarta del festejo.

José Antonio Salas “Sopita II” puso la carne en el asador, mostrando deseos de agradar. Dibujó buenos muletazos con la mano diestra que bastaron para arrancar sonoros Olés y  hacer sonar la música. Empero, la quinta vaquilla del festejo se quedaba en medio del viaje e hizo por el engaño en varias ocasiones hasta desarmarlo, hecho también derivado por la falta de pericia al momento de medir distancias y alturas, haciendo la salvedad de que apenas se inicia en estas lides y que ello se adquiere con práctica y observación. El becerrista merideño estuvo valiente pero su actuación fue opacada por la inoportuna intervención del padre, quien saltó a la arena para indicarle lo que debía hacer o “figurar” in situ.

La representación de la Escuela Taurina “Humberto Álvarez” de la capital merideña estuvo en manos del joven Francisco Paredes, alumno al que se le dio la oportunidad de torear varias de las cinco vaquillas de casta. De él debe resaltarse la decisión con la que acude, yendo a por todas para demostrar avidez. Puso en práctica lo aprendido y resolvió con facilidad. Los tropiezos tampoco le amilanaron, apuntando bastante de su genio.
 
Francisco Paredes, alumno de la Escuela Taurina "Humberto Álvarez" de Mérida
(Foto: O. Fernández G.)

Concluyó el ameno festejo con una demostración de rejoneo a cargo de un novel alumno de la Escuela de Equitación dirigida por el rejoneador Rafa Rodríguez, colocando así el punto y final a una tarde convertida en noche donde se apreciaron innumerables destellos de las más elegantes estampas taurinas, con el consiguiente regusto a Fiesta Brava dejado en todos los aficionados congregados.
 
Parte del público reunido en la Plaza de Tientas "César Faraco" del Mérida Country Club
(Foto: O. Fernández G.)

 
Mención especial merece la Banda Taurina “La Mesa de Los Indios”, agrupación musical ejidense que amenizó el festejo en su totalidad con vibrantes interpretaciones extraídas del pentagrama taurino español. Su director, el profesor Antonio Rangel Flores, guardó la batuta para unirse al grupo de artistas en la ejecución de la trompeta, instrumento de la familia de los metales que domina con maestría y brillantez. Palmas para ustedes.
 
Al centro y al fondo: Prof. Antonio Rangel Flores, director de la Banda Taurina "La Mesa de Los Indios", en la ejecución de la trompeta (Foto: O. Fernández G.)



2 comentarios:

  1. Gracias Oscar por tan extraordinaria reseña de lo acontecido en el club el pasado sabado y totalmente de acuerdo contigo en la falta de respeto cometida por nuestro comun amigo "SOPA",tanto como con el publico presente, como con el ganadero, pero peor aun la falta de solidaridad con su hijo quien puso todo de su parte para dar lomejor de si.
    Saludos

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  2. Cuando La aficción se desborda en el pecho,se mitiga donde sea y como sea.Recuerda esto para escribir de toros hay que tener elegancia.Amigo Ricardo,cuando tenga la oportunidad te explico personalmente el por qué de la actuación de Leonardo

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